Wednesday, December 20, 2006

Nothing comes from nothing

"Perhaps I had a wicked childhood
Perhaps I had a miserable youth
But somwhere in my wicked, miserable past
There must have been a moment of truth."

Cuando uno escucha por enésima vez, un día cualquiera por la mañana, que tiene cara de culo, comienza a sospechar que puede ser verdad. Y no le parece tan descabellada la idea de pensar por qué demonios es que uno ostenta esa innegable cara de ano. La cuestión es que uno ya lo sabía desde un principio y las razones, si bien nunca antes formuladas, eran ya evidentes y reconocibles desde el inicio. “La vida no va como yo esperaba”, se podría formular, o “he tomado decisiones de las que dudo que pueda dar marcha atrás”. Efectivamente, a medida que pasan los años, uno está más y más fregado y, si da la mera casualidad de que ha jugado sus cartas bien, puede celebrar por esta Navidad, y por la que viene, y por varias a venir.
Hay gente que la tiene fácil: la Naturaleza les ha dado una virtud tan absurdamente obvia que habría que ser idiota para no dedicarse a eso. Los dibujantes, por ejemplo, o los usureros, que suelen tener un don natural para acumular dinero. También están los condicionados por el medio, caso prototípico de los futbolistas: nacen en hogares pobres y patean todo el santo día el balón para escapar de la miseria de su paisaje. La práctica eterna noche y día les indica un camino directo y, aún si arduo, casi único. Nadie conoce a un niño de clases baja que haya pasado toda su infancia tras un esférico y que haya acabado siendo economista o publicista. No es un asunto de prejuicios, sino de especialización absoluta o, en el peor de los casos, de estadística. Lo cierto es que todos ellos ven a los 16 lo que el resto recién notamos a los 23 ó 24, cuando ya es demasiado tarde como para ser tomado en cuenta.
Pero la gran mayoría vivimos la vida de juerga en nuestros años mozos y, llegado cierto momento, cerramos los ojos, estiramos el dedo índice y elegimos un casillero con el nombre de un oficio, luego inventamos todo un interés histórico falso en torno a esa categoría y, finalmente, una vez adentrados en los estudios, descubrimos que aquello no está tan mal, que incluso nos gusta saber algunas nomenclaturas y que, llegado el caso, no nos daría asco recibir dinero por eso. Nos mueve la afinidad de intereses, no la verdadera pasión.
¿Quiénes son los apasionados? Los verdaderos iluminados de nuestra sociedad. Los que han sido dotados por gracia divina y no tienen más remedio que perseguir ese camino que los dioses les han marcados. Suelen llegar a ser estrellas y celebridades y no sin motivo: su trayectoria es lineal y ascendentes y hasta sus camaradas de infancia más hoscos descubren esto. No abundan los casos en los que uno está en presencia de una futura eminencia, pero cuando ocurre uno abre los ojos y cierra la boca. Esa persona está haciendo eso que uno hace con más naturalidad, más estilo, más perseverancia y mejores resultados. Casi logra que uno sienta que el propio desempeño es ridículo, que es hora de colgar las botas e irse a vivir a Honolulu, donde las indígenas locales le harán olvidar a uno que es un bueno para nada y que lo mejor es pagar por sexo y dormir la mayor cantidad de tiempo posible.
Pero en ese momento aparece la otra especie, los seres impensados: los esforzados, los que obtienen a puro sudor y perseverancia. También son pocos y son beneficiarios de otro don estelar, uno de menor valor pero nada desdeñable. Su persistencia y su creencia en los proyectos es tan delirantemente intensa que la vida los acaba recompensando con premios jugosos. Su camino es más arduo, sus derrotas más duras, pero su éxito es rotundo y despierta envidia. Su ánimo y su fe ha vencido al cinismo de nuestro grupo, los intermedios. Ellos han plantado un viñedo donde nosotros sólo veíamos un desierto.
La pregunta clave sigue siendo una: ¿Es realmente demasiado tarde? O, aún más relevante, ¿Es factible pasar de ser un medio pelo a ser un iluminado de la noche a la mañana? ¿Puede la genialidad o la habilidad llegarnos una mañana, tomarnos por sorpresa, regalarnos esa sonrisa que sólo puede darnos una mamada matinal? ¿O es igual que con el amor y las clases sociales, según la estricta división que dice que los aristócratas procrean entre sí, los pobres se juntan y los intelectuales forman parejas, sin que el mestizaje sea posible?
Lo que yo pienso, es que para mí es demasiado tarde. Lo que yo quiero pensar es que aún tengo posibilidades. Y lo que mi entorno cree es que yo soy uno de los elegidos. Qué tremendo caos de opiniones y predicciones. Yo sigo peleando, aunque mi cara de cada mañana se de por vencida. Y si tengo cara de culo... ¿Qué? Me gané el derecho a ser pesimista. Si el día de mañana me doy cuenta que estuve equivocado, disculpas pública, fiesta de despedida y funeral en la plaza del pueblo.
Ser cínico, al igual que ser feliz, es gratis.

7 Comments:

Anonymous Anonymous said...

ni ser cinico ni ser feliz es gratis.
nada lo es.
decirlo sí,decirlo es gratis...

6:04 PM  
Anonymous Anonymous said...

me han dicho que el culo por tu tierra es el a..
es correcto?
el trasero aquí es el culo.

a.. horrible palabra!
dejemosla solo para uso médico!

6:13 PM  
Anonymous Anonymous said...

conozco un montón de gente pobre que llegó a ser periodista, publicista, sociólogo.... un montón.

en vez de pensar en que categoría tú estás, quizás es mejor hacer y ya.... sin pensar tanto.

Pensar tanto agota.

9:34 PM  
Blogger Cadmo von Marble said...

Por favor... todos intentamos ocuparnos de hacer y ya, pero hay que reconocer que miramos a lo que otros hacen. Y juzgamos. Es algo universal y mejor si aceptamos esa mala costumbre.
Y aclaré que no decía esa frase con prejuicio, aunque en este país, al menos, los pobres son pobres y los ricos son ricos. Y a otra cosa, como en todo buen país latinoamericano. Aquí los latifundios siguen en pie y las castas son tan estrictas como en la India, joder, aunque sean transparentes.
Espero haber aclarado esas dudas.

1:20 AM  
Anonymous Anonymous said...

dificil encontrar a moment of truth
nunca sé cuando soy yo ó
lo que he aprendido a ser yo...

y mira sabes cadmo? sí, ya eres muy mayor ya estas viejo ya nunca llegarás a nada tan solo te lamentarás de todo y por todo y lo escribirás y a nadie le interesará nada de lo que cadmo diga...

guido sí,él es casi un niño...

9:50 AM  
Blogger Cadmo von Marble said...

Jajajaja... esquizofrenia.
Y yo que pensaba ser cada día un poco más Cadmo...
Ok, prometo ser menos quejoso.

12:13 PM  
Blogger Unknown said...

Tio!
Totalmente identificado, comparto tus ideas! me alegra saber que hay mas gente como yo, y que saben ponerlo por escrito...

gracias!

7:42 PM  

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