Saturday, March 25, 2006

4 comienzos de una buena idea que probablemente quede inacabada

Es increíblemente triste cuando uno se da cuenta de que aquello que lo enamora de una persona es lo mismo que le hará mayor mal cuando se esté terminando ese amor. Pero eso es lo maravilloso del amor, su fantasía: que hace aceptable el hecho de negar la realidad y ver en la otra persona lo que tengamos ganas. El amor fomenta la creatividad, nos obliga a construir al otro desde cero según nuestra propio deseo, nuestra propia fantasía. Algún día el amor crecerá a tal grado (tendrá tal poder) que ya no hará falta que necesariamente nos agrade algo de la otra persona. Ese otro amado será sólo el recipiente para nuestra fantasía amorosa. Pronto el amor será un velo que cubre la realidad, casi como lo es la religión.

Hoy volví a los inicios. Caminé por las calles que caminé al principio, entré a todos los bares del principio, me horroricé de las mismas cosas que al principio, perdí la mente de la misma manera que al principio. Pero esto no es el principio, es apenas la mitad. Y creo que voy a desesperar, pensando en la otra mitad, viviendo la otra mitad, imaginando la otra mitad. ¿De qué? De esto. ¿Esto qué? No preguntes. ¿Por qué no? Porque da miedo, nene. Da un poco, un poquito, un poquitín de miedo.

Nunca antes había visto el instante en que la prostituta y el cliente cierran el trato. En la calle, plena, noche, delante de todos. Ella toma su brazo, él la abraza, pero nadie se deja confundir por la treta; todos vemos que él no la quiere y que ella no quiere estar ahí. Caminan y él se hace el gracioso, ella se ríe, pero cree que él es un idiota. El sabe que ella cree que él es un idiota, pero finge que no le importa. Eso sólo hará que la penetre más fuerte, como diciendo que él sólo se mezcla con el desprecio de ella para saciar un deseo. El camina por la calle con la frente en alto y la mirada socarrona, pero a nadie se le escapa que está solo y triste y que su vida no va a ninguna parte y él lo sabe pero se pretende demostrar que su vida consiste en fiesta y diversión y supone que esa imagen es la que llega. Pero no. Fracasa. Está solo, como ella, que se va con él, pero su cerebro está en otra parte.

Creo que escuché a cuatro norteamericanos hablando de semen. Dos chicas, más bien rellenas y de cabellos teñidos; dos chicos, altos, escuálidos y alimentados a base de hamburguesas, rastros de acné en su rostro. Ella, la rubia (morocha arrubiada) explica cómo se tragó el semen de alguien y que estaba caliente. La morocha asiente, pero ella no sabía ese dato que cualquier revista de interés general dilucida. Ellos no saben que ellas mienten, se dejan llevar por la idea. Se dejan llevar por todo, básicamente, repiten el esquema de diversión que aprendieron de la televisión y que volverán a hacer como marines o tropas de tierra. Ella habla de semen y todos apluaden pero a nadie le gusta realmente el semen, ni siquiera el propio.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home