Friday, February 09, 2007

El hecho

Lo pensó detenidamente y decidió que tal vez sí, que tal vez había que hacerlo. Es verdad que había innumerables razones para no hacerlo y que se requerían enormes energías y que un sólo día de preparación no sería suficiente. Pero definitivamente había que hacerlo. Los pocos con los que había compartido el deseo de hacerlo le habían dicho que no era tan buena idea, que mejor sería contenerse o, al menos, esperar un tiempo, a ver si el panorama era diferente y más propicio. Pero la idea estaba hecha, la decisión casi tomada y el tiempo le corría en contra.
La primera vez que había pensado en hacerlo le había parecido un disparate, una cosa de locos, un despropósito. ¿A quién se le ocurre, después de todo, encarar semejante proyecto y, peor aún, solo? Se requiere coraje y valentía, pero por sobre todas las cosas determinación, voluntad. Porque si uno se lo piensa dos segundos se da cuenta las chances que hay de perder y, con ellas, el horrendo sabor del fracaso. Sí, la vida está llena de fracasos, pero uno como éste es inaudito. Es el Rey de los Fracasos. Evidentemente, siempre está la posibilidad que las cosas salgan bien, que sea un éxito, el Monarca de los Exitos. Y ese era el objetivo, hacerlo de una buena vez y ser el Emperador del Triunfo.
Varias veces había fantaseado en cuál sería el método más efectivo para hacerlo y, la verdad, no tenía mucha idea. Suponía que era mejor hacerlo de noche, aunque a plena luz del día sería aún más osado. Para ser atrevido, mejor serlo hasta el final. La lista de las cosas necesarias era, decididamente, caprichosa y variable. Nada y todo eran fundamentales y sólo las circunstancias develarían si había acertado o no en la elección de herramientas. Tal vez, pensó, la única herramienta que necesito soy yo mismo. En ese caso, abandonaría todas sus provisiones en el camino y concentraría toda su energía en usarse a sí mismo con éxito.
Así, sin más especulación, organizó una prolija lista de requerimientos y estrategias, de hipótesis y variables y de obstáculos que podrían separarlo del fin deseado. Fantaseó con el momento en que todo habría finalizado, en el sudor triunfante que recorrería su frente, en las palpitaciones eufóricas de la tarea cumplida. Luego, consultó al almanaque, verificó que su reloj diera la hora exacta, volvió a revisar que todos los útiles estuvieran en su mochila, ordenados y accesibles, y salió de su casa, con suficiente tiempo como para llegar al lugar de los hechos con diez minutos de sobra. Respiró, se concentró, se secó las gotas que humedecían su rostro e ingresó al lugar.
Y entonces sí, lo hizo.

2 Comments:

Anonymous Anonymous said...

Hoy he pensado mucho en ti. No es que no te haya recordado antes, pero esta vez queria que lo supieras. Te echo mucho de menos y me muero por abrazarte y reir juntos de nuevo. Te llamo pronto, lo prometo. Ahora estoy en plena epoca de rodajes. El mio se acerca y estoy nervioso porque no tengo nada clara la puesta en escena. Supongo que eso es buena senyal.

Un besito enorme!

4:00 AM  
Anonymous Anonymous said...

Enorme identificación
con su relato.
Mismo objetivo,diferente resultado.
ahí sigo.

8:49 AM  

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