Friday, October 09, 2009

18.

Era una deuda del pasado, una deuda mal pagada. Yo venía de malas hacía ya dos semanas, nos miraban feo cuando pedíamos cigarrillos de cualquier marca en la estación de tren de La Plata. Nos tomábamos el tren en la mitad de la tarde, mirábamos a los verdes de los yuyos salvajes, los amarillos y azúles del tren en el andén seis, el que da al aire libre. A mí me daba sueño justo en el momento en que estaba por decir algo maravilloso, y me quedaba echado sobre las mochilas hinchadas, con un buñuelo en el bolsillo del saco. En las bolsas siempre teníamos migas de panes robadas, baguettes rebosantes de semillas y ciabattas que esparcían polvo de estrellas sobre los fondos agujereados. Nos acurrucábamos y dormíamos días enteros Junto al parador, al fondo, cerca de la pared corrugada donde alguien escribió que ya no ama a alguien.

1 Comments:

Anonymous Anonymous said...

Momento.
Hace ya dos dias que al dormirme veo cosas que luego ocurren en la realidad de la vida real. Describirlas seria despojarlas de su verdadero significado, asi que me parece prudente no hacerlo. Pero me arriesgo a decir que se siente como si viviera la misma escena dos veces, y lo que mas me atociga es no saber cual de las dos es verdadera. Tampoco se discernir si ambos momentos se suceden simultaneamente o cual fue primero y cual fue despues. Parece ser que ambas caras de la moneda trucada son tangiblemente iguales, tienen el mismo sabor, aroma e incluso emiten el mismo encantador sonido al fliparla, pero se ven distintas. No se nada. No se.

DPNL

1:23 PM  

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